¿Qué hacer cuándo no quiere ir a la guardería?
Lo más frecuente es que los primeros días se quede llorando sólo unos minutos, los suficientes para que te vayas preocupada. Sin embargo, es casi seguro que se calle al poco rato. Los educadores saben que a los niños les duele separarse de sus padres, pero cuando ven la cantidad de cosas que pueden hacer en la guardería se les olvida. Después de un fin de semana o de las vacaciones Si han estado malitos y han faltado algunos días Si ha ocurrido algún acontecimiento especial en la familia Si coincide el ingreso en la guardería con la crisis de los extraños, en torno a los 8 o 9 meses. A esta edad es normal que los niños se sientan mucho más apegados a sus padres. Es importante que seas constante en la hora de la recogida. Si se acostumbra a que vayas a buscarle justo después de la siesta o antes de comer, procura no retrasarte demasiado. Eso le haría sentirse inseguro. Si se queda llorando, lo mejor es que hables con los profesores para buscar una situación intermedia. A veces bastan soluciones muy sencillas: no llevarle en brazos, dejar que lo lleve otra persona durante unos días... No es bueno prolongar las despedidas; un beso y un adios rápido son suficientes Tampoco conviene aprovechar un despiste del niño para irnos, esa actitud le desconcertaría. Es mucho mejor que te vea tranquila en la despedida No debes mostrarte demasiado preocupada ni magnificar el problema. Es normal que a los niños tan pequeños les cueste separarse de sus padres, pero también aprenden a ser independientes poco a poco.
Hay determinadas situaciones que les hacen especialmente duro ir al cole:
En estos casos, los psicólogos recomiendan seguir las siguientes pautas:
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