CUANDO NO QUIERE IR AL COLEGIO
El rechazo escolar se reconoce fácilmente porque el niño recurre a cualquier excusa para no asistir a la escuela. En estos casos, el niño no intenta hacer novillos sino escapar del colegio y quedarse en casa. Es necesario reconocer sus síntomas y causas para intentar superarlo.
8.00 a.m. Juan no se siente bien. Le duele cabeza. ¿Cómo saber lo que le pasa? Siente un miedo irracional, se niega rotundamente a ir al colegio y las pataletas forman parte del día a día. Es un caso típico de rechazo escolar que se caracteriza por creer padecer alguna enfermedad no real que le impide asistir a clase.
¿Por qué se comporta así?
Las causas pueden ser diversas, pero algunas son más frecuentes que otras. Destacan el temor a abandonar la seguridad de su casa o a exponerse a un riesgo particular existente en el colegio: como aquel compañero que le pegó o a un maestro muy severo.
También puede ser señal de hostilidad, más o menos manifiesta, de los padres respecto hacia la escuela. Fundamentalmente cuando proyectan sus antiguos problemas sobre la actual vivencia de su hijo. Otras veces es consecuencia de exigencias excesivas de los padres, que el niño no puede asumir.
Otras causas
Con frecuencia, los aspectos formales -como el horario, el exceso de horas lectivas o el elevado número de niños en la clase- y los métodos pedagógicos pueden provocar un rechazo del niño debido a una inadaptación a ese entorno.
En ocasiones se trata del primer síntoma de un problema de aprendizaje o falta de concentración. El niño no comprende las materias enseñadas y sufre por ello. La adecuación de los contenidos a la edad del pequeño y la formación y motivación del profesorado juegan un papel clave en la actitud de éste hacia la escuela.
¿Qué pueden hacer los padres?
El primer consejo es no permitir que el niño permanezca en la casa si no existe una razón justificada para ello. Lo que se puede hacer, es acompañarlo hasta el aula y esperar en el patio hasta que salga. Si sabe que está cerca, su presencia le tranquilizará. Deberá contar con la autorización de su profesor, la estancia de los padres en el colegio en horas lectivas no está permitida.
Otra alternativa, es permitirle que asista durante períodos más cortos que los reglamentarios; igualmente deberá contar con el consentimiento del profesor. Visitar con él el colegio y sentarse con él en la clase, en horas en las que la escuela no funcione, también puede ayudar.
Averigüe cuál es la verdadera causa del temor. Si hay un niño que lo golpea, informe a su tutor para que solucione el problema. Si le cuenta sus miedos tranquilícelo, dele confianza y cuéntele sus propias experiencias. El hecho de que alguien cercano haya pasado por lo mismo que él, puede ayudarle a ver la dimensión de su rechazo y a superarlo.
OBJETIVO: LA MOTIVACIÓN
Los padres, como los profesores, deben motivar al niño, de manera que se generen en él sentimientos positivos hacia el aprendizaje. Deben fomentar la curiosidad del pequeño, reforzando las buenas conductas y reconociendo sus progresos, para que se considere como alguien que obtiene buenos resultados académicos.
En los centros escolares existen programas para fomentar la motivación hacia la escuela, en los cuales se trabajan diferentes estrategias de enseñanza. En ellos se proporciona información sobre técnicas de estudio específicas para cada asignatura y el niño aprende a poner en marcha las conductas que conducen hacia el objetivo.
En ellos se proponen tareas que los niños pueden resolver sin error, reforzándoles en cada paso; intentando que obtengan éxitos continuados. De este modo, se les hace conscientes de que pueden hacer todo lo que se pide. Los programas ayudan a que los niños lleven al día la materia dada y controlen su atención durante las clases y el estudio.
0 comentarios